C - Cuentos y La Abuela Tatiana.

El Jalim.

EL JALIM.

 

 

Un día, una chica joven, por causalidad, se encontró con un rabí, no tan joven. El era muy sabio, a los veinte años, ya le nombraron rabí. Había leído y estudiado las escrituras, se las sabia de memoria.

Ya en tan temprana edad era un ilustre entre los rabí.

Al rabí le gusto mucho esta chica, no era especialmente guapa, pero se sentía atraído. Ella sabía lo que quería, dejo que le invitara a comer en vez de rechazarlo como solía hacer en estos casos.

Era un hombre interesante y tenía ganas de conocerlo, pensó que no merecía que lo tratara de esa manera.

El rabí Eligio un restaurante de lujo aunque ellos denotaban bastante con aquel ambiente.

Vestían pantalones vaqueros y jersey, la invitación había sido totalmente en el acto decida y aceptada, no cabía protocolo de vestimenta.

Ella, una vez acomodada, miro el decorado, quiso entender que no la trataba como cualquier ligue. ¿Intentaba impresionarla?

El camarero mostró una botella de vino, lleno ligeramente la copa, el la probo y asintió.

Las copas al fin se entrechocaron. Ella bajo la mirada, tímida, el vino entro despacio por su garganta, calentó sus mejillas que tomaron color y desligo se lengua.

La conversación se torno animada. Ella se deleito escuchando sus opiniones sobre la cultura judía y sin darse cuenta el tiempo pasaba con rapidez.

El le explico como había llegado a España. Como se enamoro de su esposa que era psicóloga y tuvieron un hijo.

Como tubo que renunciar a su clan familiar, espiritual y económico por enamorarse de una mujer que no era judía, las penurias y las injurias recibidas por su alrededor, la degradación y exclusión al fin del núcleo judío, severo con sus leyes, hasta llegar hasta aquí y empezar de nuevo, sin dinero, sin nada.

Ella le había seguido sin quejas, siempre a su lado, renunciando también a familia, bienestar, trabajo y patria.

Estaba muy claro que el amor pudo más. Valía la pena, siguió diciendo, sin amor, la vida por muy espiritual que fuera, por muy rica materialmente no valía la pena.

El amor había nutrido la lucha y el valor de enfrentarse a todos, lejos seria quizás mas fácil, sin ojos conocidos para juzgarles…

¿Cuanto amor es capaz de sentir este hombre? Pensó ella, con un poco de envidia, cuanto valor…

Pero que sucedió, siguió pensando, ¿Por qué esta aquí conmigo, comiendo en este restaurante?

Sintió que en su interior crecía, como una fuerza más fuerte que ella, y que esa fuerza le impulsaba a hablar más allá de su timidez, más allá de la vergüenza.

Era como si lo conociese desde siempre y que le amaba. No, no lo quería, lo amaba…

Lo miro, todo brillaba, de pronto era bello, grande, poderoso, mágico y profundamente humano.

Brindaron, esta vez fue el, el que bajo la mirada.

Se había visto en los ojos de ella. Ella era bella, grande, poderosa, mágica y profundamente humana.

El uno era perfecto reflejo del otro. El tiempo pareció detenerse.

El continúo hablando ligeramente cohibido: Todo esto, volviendo a su conversación sobre el poder de los judíos, es culpa del dinero.

El dinero gobierna el mundo, dijo.

Este seguro, dijo ella, sorprendida de si-misma.

El se quedo perplejo, era evidente para el que todo, tarde o temprano lo movía el dinero.

Todo el mundo sabía esto. Pero en vez de contradecirla pregunto:

¿Quién lo hace entonces?

Ella, profundizando en sus ojos, dijo suavemente: El Miedo.

El miedo gobierna el mundo, el miedo repitió otra vez como apenada por su descubrimiento.

El trago saliva, sus palabras sin explicarse porque, habían retumbado en el.

Lo había dicho con voz profunda y algo en su interior no del todo desconocido se movía ahora más concientemente.

¿Cómo es esto? Dijo rápidamente intentando ganar tiempo para serenarse.

Medita, pidió ella, imagina un mundo sin miedo.

Todo estaría a nuestro alcance. No habría guerras, no habría motivos, no tendríamos miedo en no luchar, de perder lo que sea, de tener lo que sea, ya sabes…

No tendríamos miedo de la pura realidad. Lo que somos, todos hermanos.

¿Crees que los judíos hubieran pasado realmente por lo que han pasado si no hubieran tenido miedo de defenderse o de perder lo que tenían o simplemente de ver lo que estaba ocurriendo?

¿Crees que si el pueblo alemán no hubiera sucumbido al lavado de cerebro que les hicieron, infundiéndoles pánico de los judíos, se hubieran dejado llevar por sus líderes?

Sabes mucho tiempo he creído como todo el mundo que el contrario de tener miedo es tener valor, que el contrario de amar era odiar y creo que en realidad no son contarios sin mascaras relativas de miedo o amor.

Grados de esas mismas cosas.

Si coges el Miedo y El Amor con mayúsculas quedan anulados entre si.

El Amor es el contrario del miedo.

El Amor es la fe mal explicada de los católicos pero ese creo era el mensaje de Jesus.

El amor fue crucificado por el miedo.

¿Acaso vuestro amor no crucifico vuestros miedos y llevo adelante vuestra vida con valor para un cambio radical en contra de viento y marea, renunciasteis a todo, no pensasteis siquiera en el Miedo y aun que  estaba no pudo con el?

El miedo gobierna el mundo, a nosotros, a nuestros sentimientos, conduce nuestra vida a la confusión, a la duda y a un continuo arrepentimiento de nuestros errores por no amar.

Amar sin miedo de ser más, de ser menos, AMAR SIN MÁS.

Sin miedo a vivir, sin miedo a morir, sin miedo de perder, de ganar seres queridos, sin miedo de que mueran en el camino porque los amamos y los amaremos siempre.

En el Amor con mayúsculas no existe la muerte. NO EXISTE EL MIEDO. ES Y NADA MÁS.

Cuando nos enamoramos le damos un jaque mate al miedo y nos convertimos en Dioses poderosos de realizar cualquier deseo, cualquier sueño. Somos dueños de nosotros mismos y de nuestras vidas.

Se hizo un gran silencio, los dos miraron sus platos ya vacíos, era como si estuvieran solos en el mundo.

Sabes le dijo, con una sinceridad desprovista de miedo, te invite a comer porque quería ligar contigo, pero creo que si pasara una noche contigo, temo no querer irme mas… y mi matrimonio… y mi hijo…

Me das miedo, dijo riéndose alegremente.

Ella también rió con ganas.

¿Sabia el que realmente estaba allí por tener miedo de haber perdido el amor de su mujer y que intentaba probarse a si mismo si podría enamorar a otras? Se pregunto ella.

A su vez, el pensó en su mujer, en su hijo y se encontró echándoles de menos.

Había pedido champán. Se miraron., Era como si toda una vida acababa de consumirse.

Espero, que esta noche cuando este con ella, recuerde todo el amor que sintió un día y este renazca mas fuerte que nunca…y que algún dia, un hombre me ame como la ama a ella.

¡Que bella de ser! ¡Que bella me veo en el!

El levanto su copa ¡que bello se puede uno ver en los ojos de una mujer!

¡El Jalim! Dijo el.

¿Qué significa? Dijo ella.

“Por la vida” contesto con respeto.

“El jalin” pronuncio ella feliz.

En lo mas profundo de ella supo que esta noche cuando el se encontraría con ella, ella volvería a sentir el hombre del que se había enamorado, que lo vería grande, bello, poderoso y profundamente humano, porque el se había visto y lo reflejaba sin miedo y con humildad.

Ya no necesitaba demostrarlo, ni a el ni a nadie, lo sentía.

Habría otros miedos intentando hacer mella en ellos pero seguro que el había entendido como vencerlos.

Bastaría mirarla a los ojos para tener el arma y aniquilarlos.

Bastaría con amarse cada vez más para que ella no dejara de amarlo jamás, pasara lo que pasara.

 

Persona Celeste Atalaya – (Julio-Agosto 1989) (Cuarderno a mis antepasados)

 

 

 

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