En busca del libro de los libros, vislumbraste la rosa,
y saliste en busca de la Diosa que adivinaste en ella.
La que te dio la Vida, la que fue motivo para emprender el camino,
la que tu corazón decidió amar sin olvido.
la flor de las flores.
En el recogimiento del conocimiento, añoraste su palpitar,
y poco a poco se fue esfumando su aroma y su estar.
De corazón femenino a otro, meros recuerdos de pétalo marchito,
te recordaron las espinas y desgarraron el velo de tu orgullo.
Surgió el dragón furioso por ser despertado y en tu ceguera
no recordaste que mas de una vez, fue tu aliado en la lucha.
la espada en alto, clamaste guerra a tu peor enemigo, tu.
Y la espina de las espinas, broto.
Las lagrimas, únicas rimas posibles para tal encuentro,
al dragón, rogaron domar por instinto del magna dormido.
Y ante ti, majestuosa, Diosa de las diosas de tu mundo,
la Flor coronada que te correspondía, se presento.
Despojada ya de toda espina, y de par en par abierta,
limpiando con su esencia, cualquiera de tus heridas.
Corazón divino, manantial de Vida, tu compañera,
la flor de las flores: LA ROSA.
En recuerdo al andrógino, al doble eterico y a ti.
Cristina Aurora.
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Eternidad…
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