Había una vez en un universo lejano, un universo más allá de la piel, donde dos mundos se desenvuelven en su evolución natural,
el acostumbrado ajetreo de la actividad de los habitantes, los llena, quehaceres diarios en el ciclo esencial de la vida.
Los desiertos, huertos de soledad para los que buscan las flores del silencio dejando que sus aromas invadan el olfato,
brillan, color oro, en algunos que otro oasis de estos bellísimos mundos.
En contraste, las noches de largo índigo, imponentes y luciendo vestiduras jaspeadas de luz, decorado divino del arquitecto,
refrescan sus memorias de los tiernos ancestros, que desde la inmensidad, miran en amor por las luciérnagas, mas allá de todo tiempo.
Intensos azules de agua abarcan grandes extensiones del mirar.
Hablan las aves al pasar y anuncian que no por mucho volar, deja uno de compartir la palabra. El agua las refleja anunciando miles de voces,
al unísono expresar el canto de la brisa del mañana que es hoy.
El sentimiento de las verdes intenciones, aquí, allá, van pintando los espacios intermedios con sus tonalidades infinitas de posibilidades,
aquieta la palabra, la penetra y fecunda en acto, bebida traída de los espacios abiertos.
Ramas extendiéndose, regocijándose en ser. Olores a musgo, susurros alados.
Inundado por la luz, mágica, de mil colores, en un plexo irradiante, de astro grandioso, púdico de acercamiento,
prudente de su poder, alabando todo lo que alcanza la vista en una sonrisa diaria del satisfacer realizado.
Ya mas profundo, en la primera piel, la que emana aun los vapores del sentir volcánico del nacimiento,
donde la llave abre las extensiones de madre fecundada de la vida, alabanza a lo visible, pilar del grial de lo etéreo.
Materia prima, molde de arcilla acogedor, obediente y amoroso atardecer naciente, donde luce caldeante la esencia del impulso.
¿Más allá? Mas allá, el brillo fulgurante del granate, peligroso y tentador,
Potencial del camino, tierno y acogedor, valeroso y imprescindible, domado por el camino,
el caos en Amor.
Persona Celeste Atalaya. (Cuaderno a mis antepasados – 2006).





